viernes, 9 de diciembre de 2016

Para Rudiguer: Cuaderno de Bitácora

Para Rudiguer: Cuaderno de Bitácora


(Esta historia es corta. Ya te escribiré una más larga.)


Día 23 de la Nueva Luna



Faltan dos días para que La Hacedora de Viudas llegue al puerto de Meriada. Los lloros y gritos de los prisioneros se han calmado finalmente por miedo a ser degollados como aquel desafortunado que, creyendo actuar como un héroe, se enfrentó a dos de los tripulantes una vez a bordo, sin éxito. Escapar de estar prisión flotante es claramente imposible, más sin armas y con niños a bordo.

Una vez en tierra, el capitán se encargará de las negociaciones con el Imperio Rociliano. De llegar a pagar este último el rescate acordado, muchos, no todos, serán devueltos a sus familias, pues los muertos no pueden ser resucitados. De no llegar a satisfacer sus exigencias, los rehenes serán vendidos en el mercado de esclavos de Olienzo, donde compradores estarán dispuestos a gastarse fortunas por piel nueva. Los hombres serán enviados principalmente al sur como mano de obra, mientras las mujeres serán despojadas de la poca dignidad que les quede.

Escondido entre barriles de la bodega, se me hace cada vez más difícil dar parte de los acontecimientos. Cada momento puede ser el último, pues no hay honor entre piratas. Sigo sin pruebas concluyentes de una Alianza entre los Reinos Perios y el capitán para debilitar al Imperio Rociliano. Acercarse al camarote del capitán, o al cargamento de la Santabárbara, está fuera de lugar para todo aquel que no pertenezca a los hombres más leales de la tripulación. Obtendré más detalles llegados a buen puerto.

Hasta entonces, dada la falta de instrucciones directas, mantendré un perfil bajo que me siga permitiendo ver los rayos dorados del sol sobre las olas del mar y no debajo de ellas.

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