Para Nocturna: La mecánica de la música
Lo encuentran escondido entre bastidores. Está rezando. ¿Por qué motivo? Nadie está del todo seguro. Suerte… fama… poder seguir adelante otro día… Sea lo que sea, lo realiza en silencio, ojos cerrados, rodillas sobre un suelo polvoriento… ajeno al mundo que le espera allí fuera.
Se reincorpora cual autómata encargado de cumplir una función. Los primeros bullicios llegan a sus oídos. Está nervioso… mas esta vez es diferente a las demás.
Reajusta su chaqueta mientras se dirige hacia sus compañeros. Uno de ellos aprovecha la ocasión para pegar una última calada a su cigarrillo. El «sastre» reajusta y repara la piel del vocalista. Mira la espalda llena de cicatrices del cantante. No puede evitar suspirar mentalmente. No deja de ser el más joven del grupo. Roto… y vuelto a pegar… como todos ellos.
Los minutos avanzan, el líder recubre con otra capa de maquillaje la porcelana quebrada de su cara. ¿Cuántos años han pasado ya? ¿Cinco? ¿Siete? ¿Diez? Quién lo hubiese dicho… pero nadie debe saberlo. Es un secreto… un secreto que no deja de ser a voces. Han envejecido… y el tiempo no ha jugado a su favor.
Aparta la cortina para verlas. Allí están, todas ellas, pendientes de un regreso tan esperado. Una mueca se dibuja en su cara. Le duele la pierna izquierda. Tendrá que aguantarse.
Les informan de que ha llegado la hora de tomar posiciones. Como pequeñas hormigas obreras, corren de un lado a otro para la última comprobación de luces, efectos especiales o que los micros estén bien atados a sus cinturas. Falta poco. El nerviosismo aumenta.
Tira del cuello de su camisa para mirar el cardiometro hundido en su pectoral. El medidor, de un rojo intenso, está por debajo de la mitad. Ha llegado el momento de rellenarlo. ¿Con qué? Con las sonrisas de sus espectadoras, el soporte incondicional de sus fans… el amor hacia ellos. Para ello fueron diseñados… Para ello fueron programados.
Conciertos, giras, sesiones de fotos, entrevistas en la radio… Tenían y tendrán que seguir adelante, con más fuerza… con más originalidad… incluso si esto equivale a que sus cuerpo se quiebren. En sus vocabularios no puede existir la palabra obsoleto… ni medidor a cero… ni el olvido. Por eso los reparan… por eso reza… por eso lucha.
No es solo música. Es una guerra por la supervivencia.

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