Para Azazel: Os doy mi pésame
Heme aquí con unas rosas en las manos. No serán las más bonitas del planeta, pero son las que me puedo permitir. Heme aquí con unas rosas delante de una tumba, aunque, visto lo bien, está vacía… o de momento. Qué extraño… y… a la vez… no…
Me siento en un banco no mucho más lejos. Como era de imaginar, el cementerio está casi vacío, repleto de cientos de flores artificiales más bonitas que las mías. Bajo la mirada. Reflexiono. Es verdad. ¿Quién, en su sano juicio, vendría a llorar a los difuntos si ni siquiera es capaz de mantenerse de pie? Los supervivientes… y ni eso… porque sí, el mundo está enfermo… y es una pena.
Regreso a casa arrastrando los pies. No sé qué hacer. Da igual lo que haga, no parece que esté acertando con mis acciones. Yo que creía… haber estado haciendo el bien, ser solidario con los demás… mostrar interés hacia los demás. Ayudarles…
Tiro las rosas a la basura y enciendo la tele. Seis, siete, ocho minutos de publicidad. Cremas faciales… el coche más potente… el mejor test de embarazo… y programas más manipulados que mi comida supuestamente vegana, sin gluten, sin lactosa, sin gracia. Decido apagarla. Me froto los ojos… y nada.
El teléfono vibra en mi bolsillo. Lleva así todo el día… ¿y para qué? No lo sé. Algo de un grupo de chat, una salida de fiesta a la que no asistí, un viaje al que no iré, planes que no consideraré. Tengo la impresión de que las amistades que me quedan, si es que me quedan, me utilizan para desahogarse de sus propias miserias. Hoy es un día fúnebre y no estoy de humor para eso.
No quiero que la música me engañe… ni que un baño caliente me reconforte. Quiero gritar… llorar… quejarme de todo lo que me rodea, de todo lo que los demás piensen y hagan… pero… ¿Cuál sería la diferencia? ¿No me haría eso ser… como ellos?
Cojo el portátil de mi habitación con rabia y lo estampo contra la pared. No estoy contento ni lo estaré. No cuando siga teniendo que poner en un post de mi perfil mi estado emocional para que alguien me llame y me pida de ir a tomar un café… No en un mundo donde mis imágenes retocadas con photoshop muestren que necesito yo ayuda… que alguien se interese por mí sin que tenga que rogar para que me hagan caso, ya que… creo que mis palabras han perdido el valor que tenían desde hace mucho.
Desconecto la tele, quito la batería a mi móvil y me divierto lanzando las piezas separadas por la ventana. No quiero incendiar la tienda de al lado para que la gente se fije en mí, ni grabar mi culo desnudo y subirlo a internet para tener likes de unos desconocidos que me olvidarán en menos de un día. Así no. Nunca. Jamás.
Esa tumba… Esa tumba está vacía porque aún no es mi momento y lo sé… pero quiero que sepáis, sí, vosotros, que me hacéis sentir cada día como si fuese el último… y quiero que lo interioricéis.
No, no soy gay… ni transexual. No, no soy vegetariano, ni feminista radical, ni partidario de una política en particular. No iré a votar porque no me interesa, ni mataré para captar la atención que tanto ansío. Soy yo. Solo yo… y no, no estoy loco. Vivo en el planeta en el que me obligaron a vivir… y no me estoy muriendo de cáncer ni tengo síndrome de Down. Ni famoso, ni drogadicto… ni un ángel, ni un monstruo. Solo… yo…
Vosotros… todos vosotros… ya sé que tenéis vuestros propios problemas… vuestras propias familias de las que cuidar… pero me siento solo en este mundo donde tantas puertas están abiertas… y más aún cerradas… y eso os da igual.
Así que hoy, mañana, pasado mañana, os seguiré dando mi pésame… porque me habéis condenado antes ni siquiera de conocerme… y os odio por ello… a todos y cada uno. Os odio… y eso no hace de mí un emo. Hace de mí un humano… en un mundo de robots sin alma ni corazón.
Os habéis vendido al mejor postor. No vengáis llorando más tarde. No más rosas… no más yo. Artificiales sois y artificiales permaneceréis… como las flores de unas tumbas que pronto ocuparéis.

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